Lo que la realidad esconde, verdades, mentiras y todo lo contrario

Fue en 1982 cuando comencé a estudiar la influencia de la tecnología en los cambios sociales. En 1985 escribí mi primer artículo sobre los cambios que la sociedad de la información podría causar. En 1986 comencé a trabajar en tecnologías de información y comunicación, en 1999 en seguridad pública y tecnológica, la llamada ciberseguridad, hasta el día de hoy.

Como analista de inteligencia, siempre me preocupó entender cómo la tecnología implicaría un cambio copernicano en la forma de entender la política, la educación, la manera de informar, las relaciones personales… incluso la guerra.

En los últimos quince años he estado trabajando en los conceptos de inteligencia, con el objetivo de comprender las razones y causas de la realidad. Noticias como los conflictos del terrorismo yihadista y las noticias falsas apuntan a erosionar la confianza de los ciudadanos en el orden político y social de cada país. Es obligatorio comprender esta realidad para desarrollar una estrategia de contrapropaganda y contrainfluencia.

El poder en esta era radica en la capacidad de influir en la psique colectiva e individual. Existe evidencia de un conflicto geopolítico sistémico y creciente que se libra principalmente o completamente en información no cinética y modos cibernéticos, en un proceso que se ha denominado «narrativa armada». En este conflicto y bajo esta narrativa armada, se ven sometidos los individuos, las empresas y los países.

La psicología moderna y la economía conductual experimental refuerzan la ciencia social tradicional y la observación periodística de que todos los humanos se basan en la narrativa. Las historias afinadas sobre la historia evolutiva son los principales medios por los cuales el ser humano individual enmarca y luego se enfrenta a la complejidad de la realidad, que de otro modo sería incomprensible. Las narrativas, a menudo implícitas, son el núcleo de la identidad, y construyen y validan el significado para el individuo. Las narrativas permiten un funcionamiento eficiente y en su mayor parte inconsciente de individuos y grupos en la sociedad en general y en sus culturas, pero a medida que cambian los estados del sistema interno y externo, pueden fallar.

Entonces, ¿qué es la narrativa «armada»? Se puede definir como el uso de desinformación, noticias falsas, redes sociales y otras tecnologías de información y comunicación para crear historias destinadas a subvertir y socavar las instituciones, la identidad, la civilización y la voluntad de un adversario creando y exacerbando la complejidad, la confusión y la política y cismas sociales.  Es un dominio emergente de guerra asimétrica que ataca las creencias y valores compartidos que respaldan la cultura y la resistencia de un adversario. Se basa en prácticas previas que incluyen iniciativas de desinformación, guerra de información, guerra psicológica y propaganda, pero se basa en avances en campos como la psicología evolutiva, la economía del comportamiento, la ciencia cognitiva, el neuromarketing  y los estudios de medios, y tecnologías como las redes sociales y la inteligencia artificial.

Como escribió Engels: «Tan pronto como los avances tecnológicos se pueden aplicar a los objetivos militares, y además ya se utilizan con fines militares, casi de inmediato parecen obligatorios, y también a menudo van en contra de la voluntad de los comandantes al desencadenar cambios o incluso revoluciones en los modos de combate».

Generalmente las guerras de infomación incluyen dos tipos de ataques, 1) el robo de información sensible y 2) llevar a cabo campañas de influencia en la población. De esta forma la narrativa armada opera tanto a nivel táctico como estratégico. A nivel táctico, el objetivo principal es con frecuencia debilitar a los adversarios potenciales y alcanzar objetivos estratégicos mientras se evita la guerra  convencional. El uso de Rusia de la narrativa armada en la invasión ucraniana es un ejemplo claro del nivel táctico. En el nivel estratégico, la narrativa armada es un medio importante por el cual los adversarios de otro modo pueden debilitarse con el tiempo, y su capacidad de interferir con los planes e intereses de la entidad atacante se reduce o elimina. La amplia interferencia de Rusia en las elecciones estadounidenses y europeas en un esfuerzo continuo por debilitar y dividir a Occidente es un ejemplo de esto último. Pero no es solamente Rusia quien utiliza la propaganda , la desinformación es un arma de “proliferación masiva”; países, instituciones, empresas y personas son usuarios y víctimas al mismo tiempo.

Esta estrategia de nuevo modelo de confrontación fue descrita como una guerra sin restricciones desde 1999. Por Qiao Liang y Wang Xiangsui (Beijing: Editorial de Literatura y Artes del PLA, febrero de 1999). Qiao fue citado diciendo que «la primera regla de la guerra sin restricciones es que no hay reglas, sin nada prohibido». «Cuando la gente comience a inclinarse y alegrarse por el uso reducido de la fuerza militar para resolver conflictos, la guerra renacerá». En otra forma y en otra arena, convertirse en un instrumento de enorme poder en manos de todos aquellos que albergan intenciones de controlar a otros países, regiones o mercados… Esto se debe a que la reducción de las funciones de la guerra en un sentido puro no significa que toda esa guerra ha terminado. Incluso en la llamada era posmoderna, postindustrial, la guerra no se desmantelará por completo. Solo ha vuelto a invadir la sociedad humana en una sociedad más compleja, más extensa, más oculta y más sutil. es como Byron dijo en su poema llorando a Shelley: «No ha pasado nada, solo ha sufrido un cambio radical».

El protocolo de guerra sin restricciones fue desarrollado en 2003 «Three Warfares (3Ws)». El concepto se basa en tres estrategias que se refuerzan mutuamente: (1) el uso coordinado de operaciones psicológicas estratégicas; (2) manipulación abierta y encubierta de los medios; y (3) guerra legal diseñada para manipular estrategias, políticas de defensa y percepciones de audiencias objetivo en el extranjero … con el objetivo de «socavar las instituciones internacionales, cambiar las fronteras y subvertir los medios globales, todo sin disparar un tiro».

La guerra se libra actualmente en el campo de batalla más sensible, en el ciudadano. Somos los objetivos perfectos para promover un fenómeno de desestabilización a escala planetaria. ¿Pero quién está interesado en ese nivel de tensión? ¿Quién gana con todos estos movimientos que afectan la geopolítica, la economía, la estabilidad de los mercados, el futuro de los ciudadanos?

¿Cómo se generan estos contenidos que se expanden por internet? Los memes y las redes sociales se han convertido en armas de guerra. ¿Qué son los memes? El término meme de internet se usa para describir una idea, concepto, situación, expresión o pensamiento, manifestado en cualquier tipo de medio virtual, cómicvídeo, audio, textos, imágenes y todo tipo de construcción multimedia, que se replica mediante internet de persona a persona hasta alcanzar una amplia difusión.

Siguiendo esta línea de pensamiento el Dr. Finkelstein vio un futuro en el que las armas y las bombas son reemplazadas por rumores, falsificaciones digitales e ingeniería social recogidas sus ideas en ““Tutorial: Military Memetics,” by Dr. Robert Finkelstein, presented at Social Media for Defense Summit, 2011”.

 Y son muchos los gobiernos que parecen obsesionados en comprender esta nueva realidad de la guerra de la información. Las agencias de inteligencia alrededor del mundo están realizando sus guerras de información en el ciberespacio. Sus memes son una realidad de profunda manipulación en la percepción que tiene el público en general sobre la verdad, el poder y la legitimidad. Dispersión de desinformación intensificada con las herramientas de inteligencia artificial. Inteligencia y contrainteligencia en la guerra de la desinformación para poder discriminar lo que la realidad esconde.

En ECIX Group comprendemos la importancia de la gestión y control del llamado ciberespacio. Un nuevo escenario en el que los intereses económicas priman y en el que disciplinas como el CiberDerecho, la Ciberseguridad y la Inteligencia Económica toman forma para dar respuesta a todas estas problemáticas que tanto ahora como en el futuro cobrarán más importancia para empresas e instituciones.

Como decía Karl con Clausewitz en “De la Guerra”: El que no prevé los eventos lejanos, se expone a desgracias próximas.

¿Hablamos?

Juan Antonio Gómez Bule

Vicepresidente de Ecix Group

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